Había una vez...un sueño.
Un sueño que apenas si podía mantenerse en pie, con escasas raíces, un sueño al que le costaba comunicarse con los demás, quizá por su pronta edad, quizá por no saber que los sueños mas grandes no le prestaban atención.
Así es como el pequeño sueño intentaba avanzar a pasos agigantados. Y digo "intentaba" porque sólo conseguía fracaso tras fracaso.
A pesar de eso buscaba nuevas alternativas para seguir avanzando. A veces disfrazándose de esperanza o de valentía, otras, ignorando a la derrota y al desgano.
Este sueño vivía regando una pequeña planta que le había regalado un sabio sin darle demasiadas explicaciones.
- Sólo regala y confiá en ella. Se llama "Voluntad" - Le dijo.
El tiempo pasaba y el sueño crecía. Veía pasar a otros sueños que se rendían y a unos pocos que se cumplían.
Mientras contemplaba como algunos sueños morían, el cuidaba de reojo su planta, aunque ya no sabía si por deseo o por obligación. Otros sueños habían intentado convencerlo de que regarla no era suficiente.
- No seas iluso- le gritaban cada tanto - Todo es cuestión de suerte, de destino. - Sentenciaban.
- El tiempo avanza sin clemencia - Le gritó un sueño vencido - Y no te espera...jamás te tiene en cuenta.
- Eso puede ser cierto - se defendió - Pero, ¿tiene sentido vivir a costas de él?
- No tiene sentido vivir a costas de nadie, incluso del tiempo - Le respondió un sueño sabio que escuchaba atentamente la conversación.
El tiempo pasaba, y el sueño sentía que las oportunidades cada vez eran menos, que por más esfuerzo que pusiera en cuidar su planta las palabras pesimistas de sus compañeros pesaban más.
Una mañana, sin pensarlo dos veces, el sueño se animó a salir. No se detuvo a pensar ni a tener en cuenta lo que le decían otros sueños al pasar, no tuvo miedo al enfrentar la oscuridad, ni a pasar el ridículo, ni a quedar como estúpido ante los demás.
- ¡Cuidado! - Le gritó un sueño asustado.
- ¡No tengo miedo! - Exclamó.
- Volvé a intentarlo - Alentaron algunos sueños viejos y cansados.
Nadie sabe bien que pasó. Incluso, no volvieron a verlo por mucho tiempo...
Algunos decían que habia sembrado Esfuerzo al lado de su planta de Voluntad. Otros, más arriesgados, se animaban a decir que lo que había sembrado era Valentía, Coraje. Y que sin sentido alguno, un brote de Suerte había salido entre los tres arbustos que apenas empezaban a crecer.
Hoy desde afuera, puedo atinar a decir que nadie vió mas a ese pequeño sueño, porque se convirtió en realidad, mientras el resto seguía conformándose con ser sueño...a costas del tiempo.
Un día una persona me dijo que lo que realmente importa en la vida, no es ser un ganador, sino sentirse uno.
Que el punto débil del temor es que puede ser vencido, mientras el coraje levanta paredes.
Que lo importante de la vida es...sentirse elegidos.
- Eso puede ser cierto - se defendió - Pero, ¿tiene sentido vivir a costas de él?
- No tiene sentido vivir a costas de nadie, incluso del tiempo - Le respondió un sueño sabio que escuchaba atentamente la conversación.
El tiempo pasaba, y el sueño sentía que las oportunidades cada vez eran menos, que por más esfuerzo que pusiera en cuidar su planta las palabras pesimistas de sus compañeros pesaban más.
Una mañana, sin pensarlo dos veces, el sueño se animó a salir. No se detuvo a pensar ni a tener en cuenta lo que le decían otros sueños al pasar, no tuvo miedo al enfrentar la oscuridad, ni a pasar el ridículo, ni a quedar como estúpido ante los demás.
- ¡Cuidado! - Le gritó un sueño asustado.
- ¡No tengo miedo! - Exclamó.
- Volvé a intentarlo - Alentaron algunos sueños viejos y cansados.
Nadie sabe bien que pasó. Incluso, no volvieron a verlo por mucho tiempo...
Algunos decían que habia sembrado Esfuerzo al lado de su planta de Voluntad. Otros, más arriesgados, se animaban a decir que lo que había sembrado era Valentía, Coraje. Y que sin sentido alguno, un brote de Suerte había salido entre los tres arbustos que apenas empezaban a crecer.
Hoy desde afuera, puedo atinar a decir que nadie vió mas a ese pequeño sueño, porque se convirtió en realidad, mientras el resto seguía conformándose con ser sueño...a costas del tiempo.
Un día una persona me dijo que lo que realmente importa en la vida, no es ser un ganador, sino sentirse uno.
Que el punto débil del temor es que puede ser vencido, mientras el coraje levanta paredes.
Que lo importante de la vida es...sentirse elegidos.



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