No podemos adueñarnos de él, ni encadenarnos a la irrealidad de pensar que el pasado no existe.
Pero sí, el pasado crece a cada paso y cada día pesa más. Le pega mordiscones al futuro, le enseña al presente quién es el que manda ACÁ.
Existe la idea de que al morir vemos en unos segundos toda nuestra vida ante nuestros ojos.
¿Eso quiere decir que toda una vida cabe en sólo unos segundos?
¿Que en sólo un instante pasamos del todo a la nada?
Me resisto a creer que la muerte nos dá toda una vida de ventaja y nos denigra al final, resumiendo todo en unos pocos segundos...
Eso sí, el pasado es algo así como una biblioteca gigante, donde podemos optar por elegir una enseñanza diferente día a día, un lugar que a cada paso agrega un estante con más y más libros de donde seguir aprendiendo.
Quizá no se trate de ver cuánto pasado tenemos, si no de cómo recibimos el presente, hijo del futuro. Ese futuro que transforma el mañana en hoy, el después en ahora.
El vértigo que produce pensar lo efímero que es el tiempo, lo poco que dura un abrazo, lo mucho que dura la muerte.
Pero hay una diferencia: la vida se vive acompañado, la muerte sólos.
Aprovechemos entonces, toda esa vida de ventaja, acompañados, para que la soledad eterna de la muerte sea un poco más amena.
Pero sí, el pasado crece a cada paso y cada día pesa más. Le pega mordiscones al futuro, le enseña al presente quién es el que manda ACÁ.
Existe la idea de que al morir vemos en unos segundos toda nuestra vida ante nuestros ojos.
¿Eso quiere decir que toda una vida cabe en sólo unos segundos?
¿Que en sólo un instante pasamos del todo a la nada?
Me resisto a creer que la muerte nos dá toda una vida de ventaja y nos denigra al final, resumiendo todo en unos pocos segundos...
Eso sí, el pasado es algo así como una biblioteca gigante, donde podemos optar por elegir una enseñanza diferente día a día, un lugar que a cada paso agrega un estante con más y más libros de donde seguir aprendiendo.
Quizá no se trate de ver cuánto pasado tenemos, si no de cómo recibimos el presente, hijo del futuro. Ese futuro que transforma el mañana en hoy, el después en ahora.
El vértigo que produce pensar lo efímero que es el tiempo, lo poco que dura un abrazo, lo mucho que dura la muerte.
Pero hay una diferencia: la vida se vive acompañado, la muerte sólos.
Aprovechemos entonces, toda esa vida de ventaja, acompañados, para que la soledad eterna de la muerte sea un poco más amena.



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