De tanto en tanto, me tomo un minuto para acordarme de vos.
De bache en bache emocional, un esbozo de tu piel secuestra mi imaginación.
De brisa en brisa respiro tu ausencia y la calma de un río sordo y frío me recuerda que la vida corre, nada y vuela... sin justicia.
De salto en salto intenté olvidarte, recordando a cada paso el porque del estandarte que hice para vos.
De sueño en sueño escapé, omitiendo burdamente que te contemplaba en tu pedestal.
Muy lejos de mí.
¿A quién debo pedir consejo? Si ni dioses, ni sabios, han sabido siquiera lo que es amar.
¿Qué será lo que hago mal? Si para vivir, evito el recuerdo.
¿Cuánto tiempo falta para sacarte de mi mente? Si a veces temo recordarte, aún despues de muerto.
Para ti, seré una marca más en tu diario.
Para mi, serás un fenix revolviendo mis cenizas, un fantasma abriendo las puertas de mis debilidades, la calma en el ojo del huracán.
Para el resto, seré un poeta...
Un hombre, disfrazado de poeta.
Un amor vestido de hombre.
Una desilusión engañada por el amor.
Un recuerdo enfermo de desilusión.
De tanto en tanto, me tomo un minuto para acordarme de vos.
Han pasado largos años y yo, desde el mismo umbral y con la misma luz tenue, sigo justificando palabras impotentes, estrofas inconscientes...En nombre del amor.



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